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Pseudo transexuales:
Forzando la Identidad "Trans"
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Transexualismo.
Transexualismo (F.64.0, CIE-10, OMS; y prop. a OMS de Síndrome de Harry Benjamin Q.57.0 para CIE-11) es una de las enfermedades más severas identificadas en la historia de la medicina. La
creciente evidencia de una etiología biológica multifactorial (Harry Benjamin, 1966; Louis Gooren, Asscheman, Besser,
Carr, Cohen-Kettenis, Diamond, Green, Jones, Playdon, Reiner, Swaab, Walker, Wilson, Kruijver et al. 2002-08; Garcia-Falgeras,
Swaab DF, 2008; Tempfer et al., 2008; Landén, 2008; Harley, 2008; Luders E, Sánchez PJ, Gaser C, Toga AW, Narr KL, Hamilton
LS, Vilain E, 2009; Iván Mañero, Gurney KW, 2010) favorece una actualización tanto en el entendimiento médico y social
de la enfermedad como una reclasificación diagnóstica de la misma por la Organización Mundial de la Salud (Goiar,
2005; Portatadino, Maldonado, 2006; Lutzky, 2007; Galante, 2008).
Fue el Dr. Harry Benjamin, un endocrinólogo alemán, quién inició el tratamiento médico sistematizado de esta enfermedad en los años 50 en Estados Unidos
principalmente, cuya extensa práctica clínica culminó con la publicación del primer tratado moderno y extensivo sobre
esta enfermedad en el año 1966 ( The Transsexual Phenomenon, Julian Press, New York). La publicación de este primer
tratado médico moderno sobre Transexualismo dió lugar a que la enfermedad fuese reconocida finalmente como tal por la Organización
Mundial de la Salud (OMS) en 1969. Posteriormente se crearon los Harry Benjamin Standards Of Care que continuan siendo en la actualidad los protocolos médicos internacionales de referencia para el tratamiento
médico-quirúrgico del Transexualismo en todo el mundo.
Transexuales Verdaderos y pseudo transexuales.
Harry Benjamin distinguió diferentes tipos diagnósticos de entre los cuales sólo dos (los Tipos V y VI) los consideró Transexuales Verdaderos, siendo una cuestión de urgencia terapeutica-quirúrgica
la diferencia entre ambos. Los restantes tipos diagnósticos (Tipos I, II, III y IV) constituyen una diferenciada realidad
de prácticas sexuales, "desviaciones" en hábitos de vestimenta asociados a los tradicionales roles de género y variadas expresiones
sexuales y de género, combinadas entre sí, o no.
Así por ejemplo el Tipo II, denominado como Travesti Fetichista (302.3, DSM-IV-TR) o el Tipo IV, Transexual "no-quirúrgico"
(302.85, DSM-IV-TR) no se corresponden con los criterios diagnósticos de Transexualismo mantenidos por la OMS ni tampoco se corresponden con la definición oficial de "transexual" mantenida por la Real Academia Española
(definición de "transexual" por la RAE). Harry Benjamin definió el Tipo IV como un estado incierto entre la identidad travesti y la identidad transexual, concluyendo
una identidad "transgénero" indefinida de género.
Estos otros Tipos no reconocidos como Transexuales Verdaderos ni por Harry Benjamin, ni por la OMS ni por la RAE, constituyen
una muy variada gama ambigua sexual de individuos recogidos socio-políticamente bajo la ideología-sombrilla transgénero (T),
formada por un movimiento de pseudo transexuales que llevan ya más de dos décadas forzando políticamente la Identidad Transexual
(T) como una identidad separada a la identidad binaria de ser hombre (H) o ser mujer (M), una especie de identidad del "tercer
sexo" cuya pretensión ya no es sólo transgredir los milenarios roles de género profundamente arraigados en la humanidad sino
imponer además una estructura ambigua sexual al resto de la sociedad.
Esta violencia política que ejercen estos activistas transgénero forzando la Identidad Transexual (T) es inaceptable en el mundo occidental moderno y diverso del siglo XXI, en el cual cada persona es libre en su derecho
de auto-percepción y auto-definición, suponiendo una violación gravísima de sus derechos elementales. Pretender imponerle a otra persona una "pseudoidentidad" forzada (T) implica ejercer sobre el individuo una inaceptable
violencia moral, es obligarlo a abjurar de sí mismo, a negarse quien es, y a imponerle quien debe o no debe ser.
Como
consecuencia más trágica de esta violencia política y moral las personas más jóvenes que realmente padecen Transexualismo
se encuentran confundidas acerca de su condición médica y se les anula culturalmente su genuina identidad biológica de género
(M/F) a cambio de una construcción política transgénero (T) basada en las pseudocientíficas teorias de género de John Money del siglo pasado, ya desechadas por completo en la actualidad por la ciencia moderna.
Diferentes realidades requieren diferentes soluciones.
Generalizar diferentes tipos diagnósticos mezclándolos además con diferentes realidades sociales
y sexuales es un grave error que perjudica a todos los individuos involucrados.
Es igualmente un error de generalización el no ser capaz de distinguir entre orientación sexual, identidad
de género, fenómenos transgresores de género (T), y la enfermedad de Transexualismo, o más apropiadamente, Síndrome de Harry
Benjamin.
El activismo político transgénero (T) revolotea alrededor de varios objetivos inherentes a la "filosofía trans": la documentación legal que se vuelve un asunto de primera importancia para los trans (T), la eliminación de los marcadores
legales de sexo en los documentos oficiales, la completa destrucción de la estructura binaria de género (H/M) y la despatologización
del transgenerismo pero acarreando consigo de forma abusiva e ilegítima la despatologización del Transexualismo también, causando
con esto último un gravísimo perjuicio sanitario a otro grupo humano.
Para aquellos que padecen Síndrome de Harry Benjamin la documentación legal es un problema secundario, para estos pacientes su supervivencia depende no tanto de sus documentos
oficiales como de su tratamiento médico-quirúrgico, por lo cual la despatologización de su enfermedad no procede dentro de
la agenda de sus necesidades, sino al contrario, pone en peligro sus vidas.
El interés de estos pacientes (SHB) por
destruir el esquema binario (H/M) en base al cual se estructuran las dinámicas sociales, es por lo general nulo. Esto es comprensible
pues estos pacientes lo que más valoran es precisamente este esquema binario de género (H/M) en el cual han sido educados
y que reconocen como el suyo de forma natural, pues el fin último de la curación del Síndrome de Harry Benjamin es la normalización
y adecuación dentro de la estructura social binaria de género: ser hombre (H) o ser mujer (M), y desarrollarse socialmente
como tal.
Resulta entonces indiscutible la evidente distinción entre las soluciones que requieren las personas transgénero (T), que
son de carácter político-social, de aquellas soluciones estrictamente terapeuticas-quirúrgicas que requieren las personas
que sufren el Síndrome de Harry Benjamin (H/M), cuyo tratamiento concierne exclusivamente a la profesión médica.
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